Un edificio dañado tras un ataque con misiles lanzado desde Irán en Tel Aviv, Israel, el domingo 22 de junio de 2025. (AP Foto/Bernat Armangue)

Detrás de la guerra: cocaína, átomos y petróleo
La guerra contra Irán puede acabar con Estados Unidos e Israel teniendo una quinta parte del petróleo del planeta. Tiempos de crisis económica.
Guerra. Dos mujeres caminan este sábado por delante de un edificio golpeado por ataques de Estados Unidos e Israel en Teherán. Foto: EFE
La guerra de ocupación de Venezuela y la guerra contra Irán se fundaron en un supuesto narcotráfico venezolano y en el temor a una eventual bomba atómica iraní, pero pueden acabar con Estados Unidos e Israel teniendo una quinta parte del petróleo del planeta. Antes habrá una crisis económica mundial.
No se puede negar que el gobierno de Nicolás Maduro violó en Venezuela numerosos derechos humanos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA) verificó detenciones arbitrarias y persecución política. La Misión Internacional Independiente de Determinación, de Naciones Unidas, advirtió que había tortura y desapariciones. La Corte Penal Internacional señaló que esos hechos no eran aislados sino sistemáticos y generalizados.
Trump sostuvo que la dictadura de Venezuela no era un asunto meramente interno, ya que comprometía la seguridad de Estados Unidos a través de los narcotraficantes que, supuestamente, llegaban a costas norteamericanas en las embarcaciones venezolanas que transportaban cocaína de Colombia.
La afirmación no parecía coincidir con la DEA (Administración de Control de Drogas de Estados Unidos), según la cual la cocaína llega principalmente desde el Océano Pacífico, en embarcaciones de Colombia, Ecuador y Perú.
Tampoco se puede negar la permanente violación de los derechos humanos durante medio siglo en el Irán de los ayatolás.
Constituyeron una tiranía teocrática.Gobernaron 47 años (Jomeini 10 años y Ali Jamenei 37). Cada uno fue Jefe Supremo, con poderes omnímodos. Se crearon delitos para los cuales establecieron penas de prisión, flagelación o muerte.
Algunos de esos delitos: criticar públicamente al gobierno. Convertirse a otra religión. Mantener relaciones homosexuales. Cometer adulterio (más grave en el caso de la mujer) o promover el feminismo. Lo que convirtió el infierno interior en un problema internacional fue el programa nuclear iraní.
Hasta fines del siglo 20 Irán estaba dedicado a generar energía nuclear con fines pacíficos, principalmente vinculados a la salud; pero a principios de este siglo decidió enriquecer uranio, porque el uranio natural no sirve para reactores y por lo tanto no generan electricidad. Claro que con el uranio enriquecido se puede construir amas nucleares, y eso produjo alarma en varios países. Se sucedieron las reuniones, las negociaciones, las esperanzas los conflictos, las sanciones, y ahora la guerra.
Estados Unidos no podría tener siquiera el poder disuasivo de una hipotética bomba atómica iraní. Estados Unidos tiene entre 5.000 y 5.500 ojivas nucleares, de las cuales entre 1.400–1.700 están desplegadas, es decir, montadas en misiles, listas para disparar. El país que le sigue a Estados Unidos en cantidad de ojivas es China, que tiene unas 500.
En cambio, una bomba atómica iraní era una amenaza para Israel. Pero en junio de 2025 los israelíes, junto con Estados Unidos, bombardearon las instalaciones de energía nuclear y se ufanaron de haber causado “daños monumentales” y dejando esas instalaciones “inoperativas”.
Israel no ha querido confirmar ni negar que posee la posibilidad de desarrollar armas nucleares. Tanto en Venezuela como en Irán, las víctimas eran los habitantes de esos países. Se trataba asuntos internos y no correspondía la intervención de terceros países. Estados Unidos tomó control de Venezuela y pretende hacer lo mismo con Irán. Si eso ocurre, ambos países tendrán un tercio del petróleo del planeta.
Ningún país tiene más reservas de petróleo que Venezuela (303.000 millones de barriles). Le siguen Arabia Saudita e Irán (209 000 millones). En el caso deVenezuela, al débil fundamento de la ocupación dirigida por Trump, éste tuvo palabras que sugirieron la existencia de un plan predeterminado.
El día que capturó al ex presidente venezolano Nicolás Maduro dijo: “Estados Unidos necesita acceso total al petróleo venezolano”. “Las autoridades interinas de Venezuela le proveerán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad”, que se comercializarán a precio de mercado y las ventas “serán controladas por mí para garantizar que se empleen en beneficio de Venezuela y Estados Unidos”. “Las grandes petroleras invertirán al menos 100.000 millones de dólares, hoy me reuniré con todas ellas en la Casa Blanca”.
Benjamín Netanyahu no tenía el mismo plan. Sin embargo a Israel le sería conveniente participar de la exploración, explotación y venta del petróleo iraní. Las reservas israelíes son muy limitadas, depende de la importación. Hay también un factor político: Irán + Venezuela proveen cerca de 20% del petróleo que importa China, el mayor importador de petróleo del mundo.
En 2025 recibió 1,38 millones de barriles por día de petróleo iraní, y 389.000 396.999 barriles por día de petróleo venezolano. Eso a pesar de las sanciones que directa o en indirectamente Estados Unidos sacioneimpuso a ambos países para restringir la capacidad de Irán y Venezuela en el mercado mundial del petróleo. En el caso de Irán el propósito era disminuir la posibilidad de financiar su programa nuclear. En el caso da Venezuela, sostener la economía de Cuba.
La situación internaciona puede cambiar drásticamente si Estados Unidos e Israel destruyen íntegramente territorio iraní e Irán deja de producir los 3 millones de barriles de petróleo por día que produjo en 2025. O conserva capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz, por el que pasan 20 a 21 millones de barriles de petróleo al día, que representan una quinta parte consumo mundial. La guerra contra Irán puede desarticular la economía del mundo a través de la escasez de petróleo y la consiguiente multiplicación de su precio,
