ALEJANDRO EN SU ANTERIOR COMENTARIO ALCANZÓ LAS 2500 ENTRADAS. NOSOSTROS PAGAMOS LOS DERECHOS Y NOS DELEITAMOS.

AeroAdorni
Hay que reconocer que los escándalos libertarios son menos graves que los kirchneristas, pero muchísimo más divertidos.
Manuel Adorni en la Bolsa de Comercio de Nueva York, este viernes 13.
Hace rato que Manuel Adorni viene abusando del hecho de que su antecesora en la vocería oficial fue Gabriela Cerruti. Seguramente supuso que el blindaje sería eterno y eso lo fue envalentonando. De otro modo no se entiende lo que hizo.
“Ma si, después de Cerruti vale todo”, habrá pensado el ahora Jefe de Gabinete mientras esperaba que su jermu terminara de comprar en el freeshop.
Sin embargo, la comparación con la barbarie kirchnerista es una coartada que tarde o temprano se va a acabar. Y cuanto más abusen de la comparativa, más rápido se va a terminar el truco.
El episodio que irritó a tanta gente amerita todo tipo de análisis y se conecta con otros episodios similares de la actualidad política argentina, aun cuando son de distinto calibre. Ya sea el caso LIBRA, los curros de la AFA o el famoso “deslome” del ministro.
Pero antes debemos reflexionar sobre un asunto más importante que sobrevuela todos estos casos: algo tenemos que hacer para evitar que los argentinos nos pasemos todo el día reclamando que rajen funcionarios o metan preso a cuanto inútil llega al poder. Así no se puede vivir. En algún momento hay que soltar y poder laburar tranquilos sin estar preocupados por lo que hacen diariamente Axel Kicillof, Manuel Adorni o el Chiqui Tapia.
Obviamente, lo ideal sería que los inútiles nunca lleguen al poder o eventualmente, en caso de que esto sucediera, tratar de que simplemente sea inofensivo y no alguien que indigne a la gente, merezca el repudio social, el juicio penal y su posterior encarcelamiento. Sin embargo la historia demuestra que las cosas no son así: los inútiles suelen llegar al poder y habitualmente terminan enredados en Comodoro Py.
De hecho, medio kirchnerismo está preso o lo estuvo. Muchos del PRO se salvaron de milagro y algunos de LLA andan por la vida alegremente como si el caso LIBRA no los estuviera esperando al final del camino.
Nuestros gobernantes actuales y pasados se evitarían, o se hubieran evitado, muchos de sus problemas de haber sabido algo de historia política. Esto ya fue escrito en esta columna muchas veces. De haberlo conocido, sabrían que el famoso político, filósofo y periodista norteamericano Norman Cousins, fallecido en 1990, dejó una frase memorable: “La historia es un vasto sistema de alarma temprana”.
En otras palabras, para escuchar la alarma y evitar la catástrofe tenés que entender algo de historia. O sea, si tenés bien claro todo lo que pasó, te podés imaginar y preparar para lo que va a pasar. En cambio si no sabés nada, no la ves venir y te terminan agarrando in fraganti en pleno uso abusivo del Estado como le ocurrió tantas veces a tantos otros.
Exactamente esto es lo que le pasó a Adorni. Lo que perturba en esta oportunidad no es el hecho en sí mismo, que es un desliz menor comparado con lo que hemos visto en la Argentina, sino lo que todos sospechamos que está detrás del episodio.
Tanto el tramo BUE-Punta como el tramo BUE/NY arrojan una conclusión evidente e inquietante: no sería la primera vez que sucede en este gobierno ni el primer funcionario libertario que lo hace.
En el tramo de ida a NY es obvio que a la mujer del ministro la subieron al avión y la metieron en el hotel como si nada. Ni preguntaron. Más que una excepción, todos suponemos que es la regla. Solo que esta vez los embocaron.
Lo mismo vale para el tema del vuelo privado a Punta del Este. No es que la pensaron mucho y decidieron romper el chanchito para alquilar un avión privado y viajar a Uruguay por unos días. Simplemente alquilaron un jet particular como quien pide un delivery de empanadas. Es muy posible que ya lo hubieran hecho otras veces. Aclaración: estamos hablando de un tipo cuya DDJJ de bienes le da para pagar el vuelo privado de ida y después tener que volver en bicicleta.
¿Qué parte no entienden en el gobierno? La misma que nunca entendieron los Kirchner, la que casualmente durante años les marcó Adorni desde su cuenta de X.
Curiosamente, como los mismos libertarios vienen predicando desde hace años, fue el uso del celular como arma y de las redes como terreno de combate, lo que los terminó arruinando. Cayeron en su propia trampa. Fin.
Es muy probable que después del escandalete de Adorni el gobierno se haya asustado o al menos haya aprendido algo. Por eso, en el viaje presidencial que salió este viernes a Madrid, no llevaron ni a la azafata. Una botellita de agua, un cheguzán de mortadela para cada uno y a otra cosa mariposa.
Y si hubo alguna comitiva seguramente fueron todos en Buquebus hasta Gibraltar y de ahí en bondi hasta Madrid. Se ve que la nueva casta tiene miedo.
¿A qué fuimos a Madrid? A ignorar la historia, como siempre. A desoir a Norman Cousins.
Se supone que algo deberían haber aprendido, pero no. Milei acaba de viajar a España en un viaje no oficial para participar de reuniones con los principales dirigentes de VOX, un grupo de franquistas que habitan un país que empezó a prosperar justamente una vez que se sacaron de encima al franquismo.
La bonanza española llegó con la democracia y la alternancia en el gobierno del Partido Popular (la centro derecha) y el Partido Socialista Obrero Español (la centro izquierda).
El hecho de que hoy, el primer ministro Pedro Sánchez del PSOE sea un impresentable defensor de Hamás y Hezbollah no modifica el hecho de que el BMW que manejan los dirigentes de VOX se lo compraron gracias al estado de bienestar que logró la alternancia entre gobiernos del PSOE y del PP.
En otras palabras, en este viaje no habrá ido la mujer de Adorni pero fueron todos los dinosaurios que lo asesoran a Milei para reivindicar lo peor del siglo XX. Lo que ellos denominan “la batalla cultural”. Esa extraña movida según la cual, entre otras cosas, la España franquista es mucho mejor que la actual.
Volviendo al punto, por suerte el avión presidencial no junta millas. Imagínese, amigo lector, la bronca que tendría Cristina de haber juntado millones de millas que ahora no podría usar.
La misma bronca que van a sentir los Milei si no le prestan atención a la historia.
