
“Godlywood”: la nueva tendencia que se consolida en las pantallas y de la que Mel Gibson es un gran referente
Para Semana Santa 2027 se esperan el estreno de la secuela de La pasión de Cristo y el final de la temporada 6 de la serie The Chosen
Suscriptores
- 4 de abril de 2026
- 00:01
- 12 minutos de lectura

LA NACIONMarcelo StiletanoEscuchar NotaSeguir en

5
En la víspera de Pascua parece renovarse la fe de los que todavía creen, como ocurría en los comienzos del cine, que la pantalla grande es un vehículo inmejorable para difundir mensajes de inspiración cristiana en forma de películas.
Y para confirmarlo con un espíritu cercano al de instancias y causas mucho más trascendentes ya se empieza a hablar de algo importante que ocurrirá exactamente dentro de un año y bastará –dicen- para silenciar cualquier mirada escéptica. Y confirmar, de paso, que las producciones de temática religiosa siguen ejerciendo en todo el mundo una atracción tan poderosa como la que tenían hace casi 130 años, cuando el cine empezó a escribir su propia historia.
Lo primero que se espera en esta materia para la Semana Santa de 2027 es nada menos que el estreno de La resurrección de Cristo, de Mel Gibson, secuela del título seguramente más influyente de todo el cine de temática religiosa realizado en el siglo XXI. Siempre vale la pena recordar que Gibson hizo en 2004 una apuesta a todo o nada, aportando unos 30 millones de dólares de su propio bolsillo, ya que ningún estudio de Hollywood se interesó en financiarla, para filmar su propia versión (cruenta, intensa, incómoda y hasta hoy envuelta en ruidosas polémicas) de las últimas 12 horas de la vida de Jesucristo.

Salió ganador de esa jugada de la manera más inesperada: la película recaudó en todo el mundo algo más de 610 millones de dólares, concediéndole a su creador la posibilidad de hacer a partir de allí lo que quisiera para seguir hablando del tema. Hoy está disponible en Netflix.
Gibson lleva varios meses dedicado con exclusividad a esta secuela y cuando llegue el momento del estreno mundial, previsto para el 26 de marzo (Viernes Santo) del año próximo habrá invertido casi un año entero en dicha producción. En las últimas semanas, el realizador y el elenco principal se instalaron en Matera (Basilicata), un enclave del sur de Italia que todavía conserva en algunas zonas una escenografía natural que nos reencuentra con la época narrada en los Evangelios, para filmar escenas de una producción de la que casi nada se sabe, sobre todo en términos argumentales.
Solo trascendieron hasta ahora algunos detalles llamativos que distinguen a esta secuela de la película original y abren incógnitas sobre el perfil argumental del proyecto. Lo único que adelantó Gibson, hace ya unos cuantos meses, es que tiene la intención de narrar la resurrección de Jesús como si se tratara de un “viaje psicodélico” con batallas entre ángeles y demonios y otros condimentos a priori no demasiado cercanos a su mirada “realista” de La Pasión…, expuesta 20 años atrás en un film que superó todas las expectativas.
Fue justamente aquel retrato de un Jesús sufriente y sanguinolento, castigado con saña por sus adversarios políticos y religiosos, el que encontró respaldo incondicional por parte de una audiencia multitudinaria. La Pasión de Cristo se convirtió en un acontecimiento social y un fenómeno cultural que excedió cualquier límite de un estreno de cine exitoso y convocó en todo el mundo a multitudes poco o nada acostumbradas a ir al cine.
¿Pasará lo mismo con La Resurrección de Cristo? En principio, lo poco que trascendió hasta el momento sobre el proyecto es bien distinto a lo que pasó en 2004. Ahora hay un estudio importante (LionsGate) que respalda el proyecto, la película estará hablada en inglés (ya no más arameo o cualquier otra lengua antigua) y el elenco aparece íntegramente renovado.
En lugar de Jim Caviezel, el devoto y convencido actor cristiano en la vida real que personificó a Cristo, aparece el ignoto finlandés de 23 años Jaako Ohtonen, debutante absoluto en la pantalla grande. Riccardo Scamarcio, que nos visitó el año pasado junto a Johnny Depp, será Poncio Pilatos. Rupert Everett personificará a una figura todavía sin revelar y el resto del elenco protagónico será para actores italianos desconocidos en nuestro medio. No estará tampoco Monica Bellucci, que fue María Magdalena en 2004.

La polémica más grande gira alrededor de Kasia Smutniak, bella y expresiva actriz polaca que vive en Italia desde hace casi tres décadas e hizo allí buena parte de su carrera. Gibson la quiso desde el primer día en el papel de María y no hizo más que enojar a la fuerte comunidad católica polaca, muy molesta por la elección de una conocida militante en favor del aborto para interpretar a la madre de Jesús.
Hay más. La película que llegará a los cines de todo el mundo el Viernes Santo de 2027 no contará la historia completa. Será la primera parte (unos 150 minutos) de un proyecto que se dividirá en dos y se completará 40 días después, siguiendo al pie de la letra el texto evangélico, con el lanzamiento de una segunda película centrada en el relato de la Ascensión de Jesucristo. El valor del proyecto completo supera los 200 millones de dólares.
Gibson no estará solo en la cartelera religiosa de los cines de la próxima Semana Santa. Para ese mismo momento está previsto el estreno en pantalla grande de los momentos finales de la sexta temporada de The Chosen (Los elegidos), la primera serie que cuenta la vida de Jesús a lo largo de varias temporadas y se convirtió en un verdadero fenómeno de audiencia en las plataformas de streaming.
No será la de Semana Santa 2027 la primera ocasión en que esta producción tiene su propio lanzamiento en pantalla grande. Es lo que vino ocurriendo en los últimos años sobre todo con episodios especiales o una selección de las temporadas originales (cinco en total), que hoy están disponibles, completas, en los catálogos de Netflix y Amazon Prime Video.
La sexta temporada de The Chosen, cuyo lanzamiento mundial está previsto para noviembre próximo, completará el ciclo de esta nueva representación de la vida de Jesucristo. A lo largo de esta temporada, según anticiparon sus responsables, se tratará de llegar al “por qué” de la crucifixión, junto a la crónica “de los extraordinarios acontecimientos ocurridos durante esas 24 horas”. Un día entero extendido a lo largo de toda una temporada completa.
Entre Mel Gibson y el texano Dallas Jenkins, creador y showrunner de The Chosen, aparece una coincidencia bien visible sobre el período de la vida de Jesús que más parece despertar la atención en estos momentos, ya que la séptima temporada de la serie hablará exclusivamente de la Resurrección.
“Godlywood”
No son los únicos interesados en seguir explorando desde el cine este tema. Estamos hoy frente a una tendencia genéricamente conocida hoy en la industria del entretenimiento como “Godlywood”. Alrededor de ella nos encontramos, no solo en Estados Unidos, con un gigantesco entramado de proyectos audiovisuales destinados a la afirmación de los valores cristianos que mueve cifras millonarias.
“Nosotros somos personas de fe y queremos compartir en el mundo a través del cine historias edificantes, basadas en valores que enriquecen nuestra vida y nuestro espíritu. Tenemos esta postura, pero eso no significa que vayamos a asumir la agenda específica de alguna corriente o institución concreta en términos religiosos”, le dijo a LA NACION en agosto de 2023 Kelly Shelton, el máximo responsable del área de marketing de Angel Studios, que desde su sede en Utah no para de crecer y expandirse a nivel global con una sucesión de proyectos (series y películas) de temática “inspiradora”, término que en Estados Unidos suele aplicarse a los relatos en los que aparecen, se difunden y se promueven valores cristianos.

El estudio ganó reconocimiento por primera vez con Sonido de libertad, la película que llevó al cine el caso real de Tim Ballard (personificado en la ficción por Jim Caviezel), el exagente del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos que logró a riesgo de su propia vida rescatar a un chico hondureño de las garras de una red internacional dedicada al tráfico de personas y la pedofilia.
Angel Studios viene haciéndose notar en los últimos años no solo por las características de sus producciones, que involucran a un número cada vez más grande de figuras conocidas, sino también a partir de algunas innovadoras estrategias aplicadas a su matriz de negocios.
Lanzaron por ejemplo un programa de membresía que permite a sus integrantes, a cambio de una cuota mensual, el acceso privilegiado a los próximos estrenos y participar en la aprobación de futuros proyectos. Según The Hollywood Reporter, ese programa pasó de tener 250.000 miembros en 2023 a sumar más de 1.200.000 (en 155 países) a fines de 2025. Al mismo tiempo promueve amplios acuerdos de distribución con compañías locales en los cinco continentes, aunque la mayor parte de sus negocios se concentra en Estados Unidos.
El estudio también abrió una exitosa plataforma de financiamiento que funciona a través de mecanismos como el Pay it Forward, un sistema que facilita la compra de entradas y permite a quienes lo hacen donarlas a otros usuarios para obtener así una base de fidelidad mucho más grande.
Un propósito parecido aparece detrás de la producción de la serie The Chosen. Sus responsables crearon una fundación destinada a administrar donaciones benéficas aportadas por seguidores de todo el mundo y reforzar con esa ayuda el presupuesto de las próximas temporadas y los futuros proyectos del estudio. La aspiración máxima de los productores de la serie es subtitularla y/o doblarla a 600 idiomas diferentes.
El núcleo de la producción de Angel en este momento pasa por historias de temática genuinamente bíblica y evangélica, un arco que va desde King of Kings (largometraje de animación sobre la vida de Jesús con las voces de Uma Thurman, Kenneth Branagh y Mark Hamill) hasta la inminente Zero A. D., con fecha de estreno en los cines argentinos anunciada para comienzos de junio.
Zero A. D. se anuncia como una dramatización del episodio del martirio de los inocentes narrado en el Evangelio de San Mateo, cuando el rey Herodes ordena asesinar a todos los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores mientras José y María tratan de proteger al Niño Jesús de esa amenaza. Deva Cassel personifica a María junto a un elenco de estrellas integrado por Gael García Bernal, Ben Mendelsohn, Sam Wortinghton y el mismísimo Jim Caviezel personificando a Herodes.

Pero más allá de estas producciones específicas, con el propósito declarado de conquistar a una audiencia internacional, Angel encaró en los últimos tiempos una estrategia de producción de alcances globales, con un plan diversificado de películas aleccionadoras “para toda la familia, siempre con un enfoque puesto en la fe”, según reconoció uno de sus fundadores, Jeffrey Harmon. “Un poco menos de la mitad de nuestras películas y series de televisión incluyen elementos religiosos”, explicó.
El ejemplo más cercano para el público argentino es Fui forastero (I Was a Stranger), que se estrenó en los cines locales el 26 de marzo pasado. Se trata de un relato coral, con la guerra civil de Siria como fondo, que alude a situaciones límite conectadas con la esperanza, la valentía y la superación del dolor. El astro francés Omar Sy (protagonista de la serie Lupin) es una de sus figuras.

Todo esto no hace más que actualizar con estrategias y planes adecuados a estos tiempos un modelo que viene funcionando desde que el cine es cine. Ya en el lejanísimo 1897 la pantalla empezaba a prestarle atención a la vida de Jesús y hasta George Meliés se animó por entonces a hacer un corto con técnicas de sobreimpresión sobre el episodio de la caminata sobre el agua.
La transición del cine mudo al sonoro tuvo un protagonista fundamental en Cecil B. DeMille, que en 1926 incluyó textos evangélicos en los intertítulos de la primera versión de Rey de reyes y más tarde alcanzó la cumbre del reconocimiento y la popularidad con Los diez mandamientos.
Pero lo que el público más recuerda son aquellas historias que formaron parte de la memoria de varias generaciones. El manto sagrado (1953), además de ser la primera película de la historia filmada en Cinemascope, se convirtió en un éxito perdurable que regresaba cada año e en Semana Santa a los cines del centro y de los barrios.

Lo mismo ocurría simultáneamente en las salas parroquiales y la televisión con la versión definitiva de Rey de reyes (1961), dirigida por Nicholas Ray; Barrábas, del mismo año, con Anthony Quinn; La más grande historia jamás contada (1965), de George Stevens, y el Jesús de Nazareth (1977) de Franco Zeffirelli, concebido originalmente para la TV (siete horas), que tuvo en versión abreviada un éxito colosal en los cines de nuestro país.
Eran tiempos en los que solo había lugar en las radios para la música sacra y en la pantalla chica para las películas religiosas. Un recuerdo que perdura hasta hoy y reaparece cada vez que se vuelve a hablar de los Evangelios en la pantalla. Algo que volverá a pasar dentro de un año, gracias a Mel Gibson y a The Chosen, creyentes a su manera en el poder que tiene el cine para contar desde la fe un puñado de historias inspiradoras a partir de la vida de Jesucristo.
