
MIS OJOS..TUS OJOS..NUESTROS OJOS.
¿Por qué se esconden?. Le preguntó Dios a ambos.
Curiosidad, picardía o pecado! Igualmente fueron castigados.
¡ADAN!, se escuchó la sentencia con voz de trueno:
¡Ganarás el pan con el sudor de tu frente!!!
¡Y Tu Eva, parirás los hijos con dolor!.
Pero hay un impedimento, ¿censura?, que no fue dicho.
O quizás en su alegoría, quien escribió, terminó omitiendo.
Como si algo estaría faltando y no fue escrito, tras el enojo de Creador.
Nunca podrán separarse y para que no se desintegren
Los castigo a cumplir el placer de ser rehenes de ustedes mismos.
¡Imposible dice la humanidad!. Matamos, perseguimos, aniquilamos,
Destruimos; atravesando el tercer milenio, nunca estuvimos tan dispersos!!
Sin embargo, hay una clausula no leída, que no permite desaparecer.
Y cuál será?, ¿Cómo es posible que haya una omisión en el Génesis?.
Es como un mandamiento no escrito pero real, y no virtual.
Nunca podrán ver sus rostros. Sus caras, sus gestos. No lo podrán hacer jamás.
Descubrirán planetas, atravesarán el universo, desafiarán lo incognoscible;
¡Pero cada ser que pase por este mundo, nunca podrá ver su rostro!
¿Cómo?, entonces Narciso no se hubiera ahogado!!. Los espejos, cada vez
Son más nítidos, con tecnología de altísima definición.
Si, pero somos naturales y la naturaleza no nos permite que naturalmente
Observemos nuestros rostros. Nadie ha podido, no podrá, verse, reconocer,
Naturalmente como miramos a otra persona. Nadie naturalmente podrá verse!
¿ y cuál sería el sentido, si homo videns, pensamiento artificial, vida virtual..
Nada nos faltaría por ver y sorprender!!!.
“Ese es el desvío que amenaza”; pero el reaseguro para no desaparecer, es que,
Impedidos de mirarse naturalmente, deben verse a los ojos. Los ojos tuyos, de ella, de él, son el mejor espejo, que no es espejo. Es la única forma de poderte ver.
Porque es natural, no es artificial, te acerca, no te deforma. Lo que más se parece a tus ojos, ¡ son los ojos del otro!. Como dice Lévinas, del extranjero, de la viuda, del huérfano.
Si nos queremos conocer, explorar, deberemos volver a vernos en los ojos hermanos. Nuestros ojos, son los ojos de los otros, y los otros somos nosotros. Vernos, nos acerca, nos estrecha, nos devuelve a la primera vez.
Yo te doy mis ojos, vos me prestas tu mirada?
¡Dale!, ¿no ves que el mundo se está quedando ciego?.
¿Te gustó nuestro contenido? Apoyá al periodismo independiente.
☕ Apoyá nuestro proyecto