
Ya pasó más de una década, esperé el tiempo prudente y creo que llegó el momento de pedir disculpas, quienes fueron protagonistas, algunos están vivos y otros han muerto. El tiempo es el mejor autor y en este sentido, nadie puede desentenderse de la historia. la figura de Juan Pablo II lo enaltece, por eso lo muestro con él.
No recuerdo si hace 10 o 13 años, nos pusimos de acuerdo con el hijo de Evaristo Alés y con el nieto, para hacerle una biografía, porque no solamente la merecía un hombre que se hizo solo y llegó a ser protagonista del destino de la provincia a través del transporte. Además fue político, recordemos fue intendente de la capital y presidente del Banco San Juan.
Para hacerle una biografía a estos hombres se requiere, porque lo conocen mejor y enriquece el relato, que se busque gente que lo conoció que lo sintió y que pesó en diferentes acontecimientos de la vida. Así fue que llegué a entrevistar a 25 personas que hicieron la pintura perfecta de la trayectoria de uno de los hombres definitivos. Su familia se hizo cargo de los honorarios, pero con el nieto, tuve una conversación preventiva, le dije, la mayor afrenta a un escritor es que luego de terminado no se edite, se publique la obra, con el agravante de que eramos 25 testimonios y yo. Me tranquilizó: lo vamos a publicar.
Viajé a Buenos Aires y a Rosario, en esta provincia los constructores de colectivos lo admiraban, me dijeron que fue un adelantando entre otros elogios. En Buenos Aires, a través una sobrina que tengo en Córdoba, conseguí una entrevista con ROQUE FERNÁNDEZ, ex ministro de economía y ex presidente del Banco Central. En la entrevista me comentó que cuando el país se hundía con los bancos, ante la presidencia de Evaristo Ales cuando llegó y verificó en la forma que administraba al Banco San Juan, me dijo metafóricamente: ME ENCONTRÉ CON UNA PERLA EN EL MAR.
Ya casi terminada la obra, su hijo me advierte: te quiero ver. Así fue y su recomendación luego de leer la biografía fue castradora, me solicitó que no le interesaba muchos testimonios, para eso estaba él y un par de nombres. Fui a ver al nieto y despectivamente preguntó cuanto debía y pagó. Me fui perplejo; deduje que el libro nunca se publicaría y así fue. No lo publicaron.
Y por qué hago este pedido de perdón ahora?..porque pasaron más de 10 años y me quedé con una amargura muy grande cuando me preguntan que pasó con el libro, que pasó con mi testimonio y desde la tumba muchos también me lo preguntan…yo no tengo respuestas. Yo lo podría haber publicado con la prevención: NO AUTORIZADO, la gente me iba a creer hasta el último punto, avalado por los entrevistados. Pero por ética, no lo hice.
Hace un par de meses, me llamó un abogado y me sugirió datos, ya que es obvio que soy el autor. Parece que querían publicarlo, con agregados o tergiversaciones, no pueden, no deben..porque es obvio yo soy el autor, estoy en deuda con quienes fueron testigos de su tiempo; es decir si lo hacen será un hecho apócrifo. Pueden hacer lo que quieran, pagaron honorarios pero no le hacen honor a una obra auténtica sobre la vida, obra y peripecias encomiables de ese gran hombre que fue Evaristo Ales.
Le recomendé al enviado que no iba a colaborar con nada, porque hay deudas que no se pagan ni con todo el oro del mundo, las entrevistas fallidas por no publicar, de todos los que muertos no podrán leerlo.
Advertidos, si lo llegan a publicar, les recomiendo, ellos la convirtieron en una obra APÓCRIFA. porque el autor, hacedor que soy yo, sostengo con la fibra del énfasis, que merecían respeto aquellos que me prestaron su tiempo para escribir su vida, esperaron años y se quedaron sin tiempo. No hay desquite, no hay revancha; la palabra se quedó sin palabra ante un hombre que era de PALABRA!.
JCM
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