
DICE SAN JUAN. En el principio existía la palabra y la palabra estaba con Dios. Y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron. En el mundo estaba y el mundo fue hecho por ella y el mundo no la conoció. La Palabra, logos, Verbo.
Un obispo de París veía actuar a un mono, hacía cosas muy parecidas a cualquier ser humano, entonces se le ocurrió decir al obispo: ¡hablá y te bautizo!.
Lo que más se nos parece, es lo que nos desparece, porque la palabra es lo que nos distingue al resto del mundo. Ahora bien, lejos de que la palabra sea solamente un término para comunicarnos, adquiere la sublimación de que la Palabra es nada más y nada menos que Dios. Y que el mundo (nosotros) la desconoció, no la aceptó. Pero la palabra que nos degrada es la misma que puede salvarnos. Estamos hechos de palabras y según como la tratemos, pensamos, decimos, transmitimos, razonamos, dialogamos, comunicamos..todo el tiempo estamos «palabrando!.
Si nosotros abrimos las ventanas del amor, entonces convertimos la palabra en un Sacramento!, de lo contrario, al desprestigiarla nos desprestigiamos, como dice Ortega, se ha abusado de la palabra y por eso ha caído en desprestigio. Y como en tantas otras cosas , ha consistido aquí el abuso en el uso sin preocupaciones, sin conciencia de la limitación del instrumento. Desde hace dos siglos se ha creído que hablar era urbi et orbi, es decir a todo el mundo y a nadie. Detestable cuando no sabemos a quién le hablamos.
Pero la vida sigue siendo «actual» y actualmente esa palabra está tan mal tratada, que nos abaratamos cuando hablamos, hablando mal, mezclando el castellano con términos ingleses que nos devuelven un discurso tóxico, cada vez menos fluído, ininteligible, vulgarizando la realidad.
EL STREAMING. Está de moda, varias imágenes en un solo contexto. los protagonistas, hablan, se enciman, producen anacolutos, se ríen, lloran, comen, toman mates, se pelean, se conectan con otras personas, viven de eso, se ha instalado en los medios, le gustará a parte de la sociedad…pero no tiene nada que ver con la palabra, la dialéctica y menos con la retórica. Y si creen que ese engendro importado es periodismo, se equivocan. Eso no tiene nada que ver con el periodismo.
SIGAMOS RESTANDO.
Juan Filloy manejaba 70.000 términos, es increíble lo que podía comunicar con semejante elocuencia con maravillosas palabras desperdiciadas porque la educación actual no les enseña a los niños y jóvenes a aprender, sinónimos, que los van a necesitar cuando ya sexagenarios comienzan a extrañar a la memoria corta, la que nos saca del apuro instantáneo, para ellos quien tiene sinónimos, tendrá la solución. Pero hoy se considera a un hombre relativamente culto porque tiene en su vocabulario 200 palabras..y muy culto 400 palabras!. Una palabra bonita desperdiciada, porque no saben qué significa, por ejemplo AVILANTEZ (INSOLENTE, ATREVIDO AUDAZ). Nadie usa esta palabra, ni los niños, los jóvenes, los diferentes estratos de la sociedad y ni hablemos del uso que hace de la Palabra, nuestro presidente, quien nos habla de economía todo el tiempo y nos insulta a diario.
Sus expresiones son mayormente económicas, recurre con facilidad a la difamación, desde el Papa, presidentes, periodistas, economistas, mujeres, artistas etc. Y la palabra es todo, todo lo que somos, sin ella decaemos al rango animal, pero se expresan sin insultarse, utililzan sus instintos para sobrevivir. Siempre preocupados por el EQUILIBRIO FISCAL, SE DESENTIENDEN DEL EQUILIBRIO SOCIAL, PERO LA CULTURA Y SUS QUERIDAS FUERZAS DEL CIELO LE EXIGE QUE TENGA LAS PRIORIDADES EN ÓRDEN, DEBERÍA AJUSTAR SU GESTIÓN DESDE LA RAÍZ DEL PUEBLO QUE REPRESENTA CON EL EQUILIBRIO RETÓRICO, YA QUE ALARDEA DE QUE ESTÁ PRODUCIENDO «CIERTA REVOLUCIÓN CULTURAL).
Hay contagio, se importan palabras de otro lenguaje y se exporta menos cultura, porque a nadie le importa. La palabra pertenece a una galaxia maravillosa en el universo humano y si la descuidamos terminamos en los árboles como nuestros primos.
Cristo es la Palabra y la metáfora del hombre coincide con lo que dice bellamente San Juan: la vida era la luz de los hombres y la metáfora de hombre es «refucilo» porque venimos de la luz a dar luz, iluminar con amor, por haber vencido a las tinieblas.
La Argentina será feliz cuando cultural, histórica, económica, artística, moral, ética y axiológicamente mejore y desarrolle su vocabulario, porque el insulto es el primer argumento de las tinieblas.
jcm
¿Te gustó nuestro contenido? Apoyá al periodismo independiente.
☕ Apoyá nuestro proyecto