
Lord Milei
Antes de indignarnos por los insultos de Milei pensemos que, si lo comparamos con las bestias peludas del pasado, esta que tenemos ahora parece de la realeza europea.
Milei y Grabois en el Congreso.
Antes que nada, agradecemos a la AFA en general y al Chiqui Tapia en particular por haber rescatado al gendarme Nahuel Gallo. Sería bueno que ahora se pongan a rescatar al fútbol local, especialmente su organización y transparencia, si no es mucha molestia.
Así como se ocuparon de que vuelva el gendarme secuestrado por el chavismo, sería genial que también se ocupen de que vuelva al país el campeonato de 20 equipos, como tuvimos siempre y como tiene todo el planeta. Hoy tenemos un mamarracho de 30 equipos porque, en su momento, el kirchnerismo convenció a Grondona de que más partidos en Fútbol para Todos significaba más plata para la AFA y de paso más propaganda política para aquel gobierno.
También sería deseable que vuelvan a programar los partidos de Boca y River en horarios razonables y no como ahora que empiezan a jugar los domingos a la hora de la cena y terminan a la medianoche. Hoy en día, los chicos que van a la Bombonera o al Monumental llevan los útiles a la cancha así cuando termina el partido ya se van directo al colegio. Cualquier futbolero sabe que es mucho más lindo cuando se juega de día y con sol.
Ni hablar de rescatar la transparencia y terminar con los arbitrajes bochornosos a favor de Barracas Central y otros clubes amigos.
Por último, en tren de pedirle cosas a la AFA, no estaría mal un poco de recato, más que nada por la imagen internacional que debería dar el país campeón del mundo. Si te transpira mucho la nuca te compras un abanico y listo. Obviamente, no es lo más elegante ver a un barrabrava de 100 kilos abanicándose pero, en el contexto habitual del traje celeste con las zapatillas blancas, no desentonaría para nada.
Hay que ser optimistas y apostar a que Tapia y sus amigos podrán rescatar al fútbol, sobre todo ahora que el gobierno puso de ministro de justicia a uno que es más amigable para estos dirigentes millonarios. Bien ahí. Ahora el Chiqui va a estar mucho más aliviado y tendrá más tiempo para ocuparse del fútbol. Seguramente todo será para bien, como siempre.
Dicho esto, que es lo único importante, vamos a las pavadas.
Últimamente, la gente se ofende fácil. Basta que el Presidente de la Nación grite como un marrano en el Congreso por cadena nacional para que los fifís de la democracia se indignen. ¿Es para tanto? Veamos.
En principio, esa indignación republicana altera a una parte del electorado de Milei que empieza a preguntarse por qué deberían seguir votando a este loco. Es una alteración efímera porque la respuesta al cuestionamiento es casi inmediata: van a seguir votando a este loco porque del otro lado están mucho más locos todavía.
Esto se podría haber visto con más claridad si los que manejan la comunicación del gobierno fueran menos burros. La transmisión televisiva del discurso presidencial en el Congreso solo mostraba a un Milei completamente sacado pero nunca vimos cómo Grabois y otras carmelitas peludas lo insultaban. Grave error. Lo dejaron a Milei como el único inadaptado cuando en realidad el recinto estaba lleno de psiquiátricos.
Este manejo de cámaras es un error clásico de todos los gobiernos. Creen que saben de televisión porque fueron muchas veces de invitados a los programas. Como los que se atreven a psicoanalizarte porque van a terapia hace 20 años o los que te dicen que saben de arquitectura porque ya se hicieron 3 casas.
El discurso mostraba a Milei en plano medio picado de modo que Villarruel, que estaba detrás, aparecía con la cabeza cortada y solo se le veían las tetas. Tal vez desde el punto de vista artístico no está mal pero políticamente es un error.
Sin embargo el plano cambió cuando Milei habló de los “traidores de adentro”. Allí la cara de Villarruel en segundo plano se veía perfecta. La escena de él señalándola y ella haciendo muecas fue impecable. Así es mucho más entretenido, se entiende mejor y cierra el relato.
Exactamente eso es lo que deberían haber hecho cuando insultaban los kirchneristas. Pero no. La estructura de propaganda libertaria suelen basarse en la vieja escuela de que no hay que darle cámara al enemigo. En realidad, la palabra correcta sería “adversario”, pero desde que llegó el kirchnerismo en 2003 los principales dirigentes del país se sienten más cómodos usando la palabra “enemigo”.
Luego del discurso presidencial, se pasaron la semana comparando la dureza de Milei con la tibieza de Macri ante la misma situación. Javi remató la movida con una frase: “A mí no me van a llevar puesto como a Macri”. Un poco ingrato. Primero porque a Macri no se lo llevaron puesto y segundo porque si no fuera por Macri posiblemente hoy Milei no sería presidente. Recordemos que, en el ballotage, el Gato le salió de garante frente a una parte del electorado que pensaba votar en blanco y encima le puso la militancia del PRO a fiscalizar la elección.
A propósito de Macri: se anunció que el PRO va a hacer una amplia reunión con todos los dirigentes del país para definir la estrategia futura del partido. Se sabe que será el próximo 19 de marzo. Falta decidir el lugar. No saben si Starbucks o Café Martínez. De última, para no perder la dignidad, podrían hacerlo en Parque Norte y contratar extras.
Así están las cosas. Caputo rogando que la gente saque los dólares del colchón y Javi puteando a los industriales.
Al respecto, acá Milei comete otro error cuando dice que los empresarios e industriales son los principales responsables de la decadencia argentina. Todos sabemos que la inmensa mayoría de la sociedad culpa a la política de este desastre que lleva décadas. Es cierto que Milei es nuevo y nada tiene que ver con el pasado, pero en el palco de los aplaudidores estaban Scioli, Bullrich, Caputo, Sturzenegger, Santilli, Ritondo y demás winners.
En fin, se salvan porque el kirchnerismo sigue ahí. En su peor momento, pero sigue ahí. Apoyando a los ayatolas y a Maduro. Del lado de dictaduras militares latinoamericanas que matan, torturan o encarcelan disidentes en el Helicoide de Caracas o en las cárceles de La Habana. También del lado de los que planificaron los atentados a la AMIA y a la embajada, que son los mismos que cometen atentados en todo el mundo, ejecutan homosexuales y someten a las mujeres a las peores atrocidades.
Para colmo ahora se les dio por insultar en manada a Messi por ir a la Casa Blanca, con todo el plantel del Inter Miami y darle la mano a Donald Trump.
Mala jugada del kirchnerismo. Javi estará medio colifa, pero evidentemente esta gente tampoco está bien de la cabeza.
Un país de locos.
