
Tradición, fe y mucho sol en una multitudinaria Cabalgata a la Difunta Correa
El paraje Vallecito, con flamantes renovaciones, se llenó un año más del agradecimiento de sus fieles, quienes a caballo unieron la Ciudad de San Juan con el santuario de la santa pagana
Por Redacción Tiempo de San Juan28 de marzo de 2026 – 15:55
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La Difunta Correa se llenó de sol y el fiel de amor de los jinetes, quienes un año más honraron a su santa pagana con una multitudinaria cabalgata. Con el gobernador Marcelo Orrego encabezando la columna, más de 3.000 paisanos de distintos departamentos, provincias y hasta países vecinos llegaron al paraje que los esperaba con instalaciones renovadas.Lee además

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Tras el reparador descanso en la amigable noche del centro de Caucete, donde el gauchaje repuso fuerzas y compartió el calor de la camaradería, el sábado despuntó con una mística especial. Los jinetes, con la mirada fija en el horizonte de Vallecito, retomaron sus posiciones sobre los caballos cuando las primeras luces del alba apenas teñían el cielo sanjuanino.

El tramo entre la ciudad de Caucete y el paraje de la Difunta Correa es el segmento donde la promesa se vuelve cuerpo. A medida que la columna avanzaba, la intensidad del calor empezó a jugar su papel. El clima, fiel a la aridez de la zona, fue en aumento, obligando a los jinetes a una comunión estrecha con sus cabalgaduras para dosificar las energías antes del encuentro final.

El paisaje, dominado por el brillo de las jarrilas, se vio invadido por una marea de sombreros, ponchos y banderas que flameaban al ritmo del trote. No hubo fatiga que pudiera con el sentimiento de los más de tres mil jinetes que, envueltos en una nube de polvo y fe, sentían que cada paso los acercaba a ese rincón místico donde la “santa pagana” aguarda. El sudor de los caballos y el rostro curtido de los hombres y mujeres del campo daban testimonio de un sacrificio que se entrega con alegría.

Al llegar a Vallecito, la recompensa fue absoluta. El paraje, que esperaba con sus instalaciones renovadas para brindar mayor comodidad a los peregrinos, se transformó en un anfiteatro natural de emociones. Una multitudinaria presencia de fieles, que ya copaba cada rincón del santuario, recibió a la columna con aplausos, vítores y pañuelos al aire. El encuentro entre los que llegaron a caballo y los que esperaban a pie fundió al pueblo en un solo abrazo de amor hacia la Difunta.

“Es un honor, un privilegio poder estar acá en este paraje que tiene una historia extraordinaria, una historia que tiene que ver con nuestras tradiciones, con nuestra idiosincrasia. Que tiene que ver con la vida de una mujer, que, por supuesto, ha marcado un antes y un después en la historia de San Juan también, por qué no, historia de la Argentina. Estoy hablando de Deolinda Correa”, afirmó el gobernador Orrego, sumido en una sentida emoción.
FUENTE DIARIO TIEMPO DE SAN JUAN.
