
La Justicia decretó la quiebra de Garbarino y desaparece la histórica cadena de electrodomésticos
El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del Fernando D’Alessandro, ordenó la liquidación final de la emblemática compañía.Venía inmersa en una crisis desde hace más de tres años.Llegó a tener más de 200 sucursales y 4.500 empleados
Garbarino mantenía solo tres sucursales abiertas. Foto: Luciano Thieberger
La Justicia decretó la quiebra de Garbarino, dando así por finalizado el proceso de salvataje, que no logró conseguir las adhesiones de los acreedores para renegociar la deuda en el ámbito judicial.
Así, este miércoles, el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del Fernando D’Alessandro, ordenó la liquidación final de la histórica cadena de electrodomésticos, inmersa en una crisis desde hace, al menos, cuatro años.
El juez fundamentó su decisión en la inexistencia de condiciones para continuar adelante con el concurso. También decretó mantener la inhibición general de los bienes, por lo que la sindicatura iniciará una etapa de detección de activos próximos a liquidar.
De esta manera, desaparece la emblemática compañía, tras varios intentos fallidos por reactivar la que llegó a ser la principal casa de venta de electrodomésticos y electrónica del país, fundada por los hermanos Daniel y Omar Garbarino en 1951 y que desde junio de 2020 pertenece al empresario Carlos Rosales, en ese entonces dueño de la aseguradora Prof y protesorero del club de fútbol San Lorenzo. También ese año compró Radio Continental, que vendió a comienzos de 2025.
Garbarino está concursada desde noviembre de 2021. Foto: Luciano Thieberger
Garbarino está concursada desde noviembre de 2021. Llegó a tener más de 200 sucursales y 4.500 empleados. Ahora, solo tenía operativos tres locales: el de la Avenida Cabildo, en el barrio de Belgrano, el de la calle Uruguay, en el centro porteño; y un outlet en Almagro.
Hace tiempo también dejó de funcionar el centro logístico de La Tablada, donde trabajaban alrededor de 200 empleados adheridos al Sindicato de Camioneros. Solo quedó en funcionamiento un depósito en Garín, de 2.500 metros cuadrados.
Luego de años en los que se frustraron las negociaciones con interesados en sumarse como posibles inversores –entre ellos, el fondo Inverlat, dueño de Havanna–, en agosto, la Justicia le había dado cinco días a Garbarino para que encuentre un potencial comprador, como parte del proceso que se conoce como cramdown. De lo contrario, decretaría otra vez su quiebra. Ya lo había hecho en abril pasado, pero la empresa logró levantarla, depositando parte de la deuda reclamada por los acreedores.
La única Sociedad que se inscribió en el “registro de interesados en la adquisición de las acciones de la concursada y en la formulación de propuestas de acuerdo preventivo” fue Vlinder, que finalmente nunca presentó una propuesta formal de reestructuración.
El mismo criterio se aplicó para Compumundo, que no recibió interesados. Garbarino ya había intentado rematar la cadena de venta de artículos de informática en 2021, pero no se presentó nadie para quedarse con el 51% de su paquete accionario. Tenía previsto realizar en aquel momento una subasta con la que esperaba recaudar, al menos, $58 millones.
Asimismo, en julio del año pasado, la Justicia decretó la quiebra de Garbarino Viajes, el vertical de turismo que Rosales también compró en 2020, cuando se quedó con otros negocios del grupo, como la financiera Fiden y las plantas Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, que están paralizadas y tampoco se pudieron vender, en el intento de conseguir fondos frescos, por lo que entran en la lista de bienes que la Justicia liquidará.
