
Durante la última visita de René Favaloro a la provincia de San Juan, invitado durante el gobierno de Carlos Enrique Gomez Centurión, hubo una conferencia de prensa en la casa de gobierno, donde participamos muchos periodistas, entre ellos Lucho Román, yo entonces estaba trabajando en Radio Sarmiento. Fue una buena conferencia, no podía ser para menos por la retórica que tiene Favaloro, aparte de ser un médico superdotado, era muy culto, le gustaba la lectura y admiraba fundamentalmente a José de San Martín. Aproveché esa conferencia para grabarla y emitirla nuevamente como debate en el auditorio de la radio.
Favaloro terminó pidiendo disculpas al periodismo por sus respuestas temperamentales, fundamentalmente a Lucho Román. En mi caso, tuvimos una fuerte discrepancia con esta eminencia, porque estaba equivocado y se lo hice saber. Con los años, hace poco compré el libro de María Kodama, viuda de Borges, que se llama LA DIVISA PUNZÓ. Concretamente, ella valiente se metió de lleno en la vida de Rosas a través de periodistas opositores al régimen de Rosas, fueron a Inglaterra y permanecieron el tiempo necesario para hablar con el caudillo. Habían sido muy críticos con el gobernador de Buenos Aires. Pero en aquellas estadías, atendidos por Rosas en la chacra donde vivía, les contó la otra versión de la historia y los convenció. Su manejo del poder riguroso y a veces cruel fue necesario para entender que estaba frente a una Argentina ingobernable con sus guerras civiles, los problemas con otros países, la oposición ferrea de Sarmiento que ante los suyos, Rosas elogia El Facundo y les dice: debieran aprender, así como lo hace Sarmiento en este libro, así vale la pena criticar!!!.Este libro junto a otros testimonios dan vuelta el panorama que nos enseñaron mal en la escuela tratándolo de tirano.
María Kodama termina su libro categóricamente: ROSAS FUE UN HOMBRE HONESTO..paso un tiempo y la japonesa guardiana insobornable de toda la obra de Borges, se fue de este mundo. Entonces en aquella conferencia me animé a contradecir a favarolo argumentando que no había vueltas y todo por LA VUELTA DE OBLIGADO, San Martín en su testamento instruye que el sable corvo le sea entregado a Juan Manuel de Rosas, por haber defendido la patria ante el ataque coordinado de potencias, en la Vuelta de Obligado. Además las cartas de Rosas con San Martín eran de aprecio y respeto mutuo. Favaloro me pregunta: ¿ Usted ha leído tal libro, en el cual se carteaban San Martín y un amigo en común?…le dije que no, entonces argumentó que primero comprara el libro, me informara y después cambiaría de opinión respecto a lo que el deducía que el sable nunca le fue entragado a Rosas.
Sali de la conferencia en la misma mañana pasé por la librería y adquirí dicho libro, bastante corto, por la tarde lo leí en un par de horas. Son confidencias donde aparecen algunas críticas a Rosas pero para nada se cuestiona el obsequio. Cuando se hizo el sepelio de Rosas, quien pidió no hubiera honores ni ostentaciones; encima del cajón que lo transportaba lo acompañaba el sabre corvo de San Martín. Pero favaloro un hombre valioso, era testarudo y arrebatado, que habría que estudiar si su suicidio no fue un arrebato temperamental, lo puede explicar mejor, creo Luis landricina, gran amigo de toda la vida.
El sable, emblema de la emancipación americana; determinante en la batalla más importante que fue la de Chacabuco por encima de toda la obra de los dos libertadores, pero esa batalla despertó a infinidad de pueblos para enfrentar a los realistas y lograr la libertad, fue robado por la juventud peronista, secuestrado en un campo hasta que se recuperó. hace unos años la ex presidenta Kirchner decretó que estuviera en el Museo Nacional de la Patria y ahora por decreto, vuelve al regimiento de Granaderos.
Por encima de la historia, no podemos sustraernos a una metáfora antojadiza. Favaloro murió y se llevó a la tumba su empecinado error; pero este sable corvo que no se disocia a la valía de quien lo empuñó, es el mismo que no se bajó del barco y finalmente se exilió para siempre. Es paradigma, epopeya, derrotero cuyo jinete alegóricamente lo dirige altivamente desde cualquier lugar hacia el oeste, hacia la libertad. Y subliminalmente intuimos una protesta escatológica del padre de la patria, porque el país que representa no está dirigido hacia el destino de gloria que San Martín nos legó.
Por el contrario, debe estar viendo, un país sin brújula, que pendula entre montoneros contra represores, entre dictaduras y destrato hacia la democracia, donde emerge la desigualdad, el éxodo del talento, de la materia gris, de la hemorragia que le produce a la patria, quienes se fueron exiliados, echados…algunos llegaron a ser premio Nóbel…Milstein.
Y si el sable se presenta sin lugar definitivo, es porque el que lo empuña está incómodo, para nada de acuerdo desde 1850, por la forma que los herederos venimos manejando una patria sin destino. San Martín, Rosas, quienes lo robaron, la sangre inocente de los hermanos que San Martín se negó a derramar…ahí está, la historia, nuestra historia, no tiene donde ubicarlo.
jcm
