
La visita del Papa, Milei y los pañuelos verdes; el deja vu peronista recordando a De Gaulle
La alusión de Milei, declarado enemigo de la interrupción voluntaria del embarazo pareció un gesto -o un anticipo- con objetivos políticos, en el contexto de la próxima visita de León XIV a Buenos Aires y Córdoba.La paradoja en el peronismo.
Javier Milei. Foto: Cristina Sille
El Presidente sorprendió al selecto auditorio del Council of the Americas al meter en la discusión a los “pañuelos verdes” como responsables de la caída de la natalidad en la Argentina, es decir al aborto aprobado en 2020.
El fenómeno de la caída de la natalidad tiene múltiples causas y factores y no es una simple cuestión local. Así que la alusión de Milei, declarado enemigo de la interrupción voluntaria del embarazo, como se llama la ley 27610, pareció un gesto -o un anticipo- con objetivos políticos.
Una versión justificatoria, de fuentes oficiales, es que fue un alerta sobre la sustentabilidad del régimen previsional, argumentación un tanto rara porque el aumento de la longevidad no es producto simplemente de la disminución de la natalidad. Probablemente si esta tendencia se consolida disminuirá en el futuro la fuerza laboral y la sustentabilidad de las jubilaciones, pero esa cuestión muy seria, que se verifica también a nivel global, no se puede explicar simplemente por la ideología woke, que Milei abomina.
Por lo tanto, es un reduccionismo intencionado la interpretación que hizo el Presidente en el hotel Alvear.
Ilustración. Agustín Sciammarella
Seguramente la alusión presidencial a la ley del aborto, sancionada durante la gestión de Alberto Fernández, cayó bien en la Iglesia en un momento clave: la próxima visita de León XIV a Buenos Aires y Córdoba.
La visita del Papa -llega el 8 y se va el 10 de noviembre– es un acontecimiento que conmoverá al país y especialmente a la Ciudad. Se alojará en la Nunciatura y los desplazamientos plantean una cuestión logística no menor: León XIV no quiere viajar en helicóptero.
Aún cuando la presencia del Papa trata de ser encuadrada como una visita de un jefe de Estado, está provocando un juego de presiones políticas cruzadas que el Vaticano y la Iglesia argentina tratan de administrar.
Milei tuvo una pésima relación inicial con el Papa Bergoglio, al que llamó una vez como el representante de “el Maligno” en la Tierra. Luego hubo un reacercamiento, con disculpas incluidas y con la frase de Bergoglio al Presidente cuando ya habían hecho las paces: “No te calentés, todos hacemos boludeces de chicos”.
Ahora, la reposición del tema del aborto en el primer plano del debate, despierta especulaciones sobre iniciativas que el gobierno libertario podría tomar en sintonía con la posición de la Iglesia.
Es un paso delicado, si es que el Gobierno de verdad quiere reabrir hoy esa grieta. El aborto atraviesa a la sociedad y a los partidos políticos. Y especialmente, a los jóvenes.
Mauricio Macri, que personalmente se opone al aborto, tuvo que dar libertad de conciencia a sus seguidores y abrió el debate durante su Presidencia, al comprobar que en la coalición política que lo sustentaba, había posiciones encontradas. En 2018, el proyecto no pasó el Senado.
Hoy esas pasiones permanecen emboscadas y liberarlas de nuevo modificaría sustancialmente la discusión pública en los meses previos a la visita papal.
Fuentes oficiales dicen que sería inconveniente tratar de congraciarse con la Iglesia propiciando la derogación de la ley 27610 mediante un proyecto de ley o simplemente con un Decreto de Necesidad y Urgencia. Hay otras fuentes que piensan lo contrario.
Sin embargo, la inestabilidad de las mayorías que consigue el gobierno en el Congreso aconsejaría que ese proyecto sea archivado.
En 2020, el resultado en Diputados fue 131 a favor y 117 en contra. Apoyaron la ley 11 diputados del PRO y 27 radicales. En el Senado, 39 votaron a favor (5 PRO y 5 radicales), mientras que 3 senadores macristas y 9 de la UCR, la rechazaron. El peronismo y el Frente Renovador votaron casi masivamente a favor.
La cuestión no ha sido planteada todavía en la mesa política del gobierno aunque sí han tomado nota, en las reuniones con los representantes de la Iglesia, que el presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, expresa una posición más institucional (“más cercana a las posiciones del gobierno”, dijo uno de los integrantes de esa mesa) y tiene un buen diálogo con Sandra Pettovello. Mientras, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, tiende a que las actividades de León XIV aquí tengan una connotación más popular, por ejemplo una visita a barrios populares o a una cárcel.
De allí que el peronismo quiera, a su vez, aprovechar los eventos masivos, interpretando que la Doctrina Social de la Iglesia tiene más que ver con el ideario justicialista que con las ideas libertarias.
En la Iglesia están alertados de primera mano porque, en la comisión de la Pastoral Social, han recibido a dirigentes peronistas.
Paradójicamente, el peronismo apoyó la ley de interrupción del embarazo y ahora quiere participar activamente en la visita del Papa, que se opone al aborto.
Ese tipo de brete es difícil de resolver para el PJ, más ahora que ya no está más Francisco, con el que no solo tenían afinidad sino mucha cercanía y, en algunos casos, de militancia concreta. Hay un grado de sintonía con León XIV que se sigue cultivando y esos son los canales que se utilizan para hacer llegar los mensajes.
La última vez que vez que vino un Papa a la Argentina fue en 1987: Juan Pablo II. Ya había estado cinco años antes, el 11 y 12 de junio, cuando se aproximaba el final de la guerra de las Malvinas, que culminó el 14 de ese mes con la rendición de Puerto Argentino. Se dijo, con fundamentos, que el Papa vino entonces a reconfortar a los argentinos de esa inminente derrota.
Los peronistas recuerdan otra visita de la que sí sacaron provecho político. No fue un papa sino un político inmenso como lo fue Charles De Gaulle. La movilización justicialista, al grito de “Perón/De Gaulle/ un solo corazón” copó las calles, incomodó al endeble gobierno de Arturo Illia y fue la preparación del Operativo Retorno unos meses después, cuando en Rio de Janeiro se detuvo al avión que traía de regreso a Perón a la Argentina.
Quienes imaginan un clima se agitación similar con la visita del Papa no tienen en cuenta que la historia no se repite de la misma forma, que el peronismo no está proscripto sino que fue derrotado en las elecciones, que tienen a la ex presidenta presa por corrupción y, además, que la Iglesia católica tiene una gran experiencia para caer en ese juego político.
Pero la “foto horrible” de la economía, como la describió el propio Milei en aquella reunión en la que mencionó a los “pañuelos verdes”, seguramente será aludida por León XIV frente a las multitudes que se congreguen para escucharlo.
RICARDO KIRSCHBAUM.
¿Te gustó nuestro contenido? Apoyá al periodismo independiente.
☕ Apoyá nuestro proyecto