
El Topo Adorni
Por más que todos queremos dejar de hablar de Adorni, no hay caso. El tipo logra que no podamos soltar. Algo raro se esconde detrás de todo esto.
Adorni, el infiltrado. Foto Juano Tesone.
Antes que nada, Adorni.
Parece mentira. En lugar de bajar un cambio y esperar que pase el tsunami, este muchacho insiste en meter los dedos en cuanto enchufe se le cruza para seguir chamuscándose, como el Coyote.
Cuando la semana ya se terminaba, cuando el sábado y el domingo le ofrecían al Jefe de Gabinete la posibilidad de disfrutar de 48 horas sin que nadie lo critique, cuando el River-Boca se podía llevar todas las marcas y sacarlo de la tapa de los diarios, no va que el tipo agarra el celu y se tuitea todo encima.
Primero se burló de la comitiva que llevó Kicillof a Madrid como si él no tuviera ningún quilombo con el concepto “comitiva de viaje al exterior”. Y luego tiró otro tuit contra Fernando Espinoza por el departamento que el estadista de La Matanza tiene en Puerto Madero. Como si Adorni no estuviera suficientemente complicado con la temática inmobiliaria. Lo único que le faltaba al cliente de la ya inmortal escribana Doña Adriana Nechevenko era tuitear contra el Colegio de Escribanos.
Podría haber tuiteado sobre el estrecho de Ormuz o el Artemis II, pero no. El tipo va y tuitea sobre viajes y departamentos. Se ve que esa es la especialidad de la casa.
Evidentemente, no estamos ante un conflicto político. Acá solo hay dos posibilidades: Adorni no está recibiendo la medicación correcta o es un Topo nivel Alberto Fernández.
Esta última hipótesis es la más probable dado el daño que su permanencia le está provocando al gobierno. Un infiltrado que el peronismo ha colocado en el corazón de LLA.
¿Cuál es la evidencia empírica, como le gusta decir a Javi, que avalaría la teoría del Topo? Muy simple: todo el peronismo está rezando para que Milei mantenga a Adorni en su cargo. Una prueba difícil de refutar. Fin, diría el Topo libertario.
Tanto es así de eficaz la labor de este nuevo infiltrado que logró eclipsar todo lo que hace mal el kirchnerismo. Es curioso porque justamente los K empezaron a producir materia prima para el entretenimiento, pero no logran llamar la atención porque Adorni absorbe todo con la fuerza de un agujero negro.
Es verdad que Cristina y su gente todavía no ofrecen en el mercado productos premium como en su momento fueron lo de Insaurralde en Marbella, lo de Alperovich abusando mujeres o lo de José López revoleando bolsos, por nombrar solo algunos de los hits kirchneristas. Pero algo de mercadería fina peronista ya hay en la calle.
Por ejemplo, Miguel Ángel Pichetto, el compañero de Macri en la fórmula presidencial 2019, abandonó Occidente, volvió a saltar el muro de Berlín y se reinsertó en el kirchnerismo reclamando la unidad del peronismo y convocando a todos, explícitamente a Cristina, Massa y Kicillof. Se olvidó de nombrarlo a Alberto, pero se supone que también hay un lugarcito para él. Si todavía guardan un lugar para Firmenich cómo no van a tener uno para Alberto que les hizo casi tanto daño como los Montos.
Sin embargo, lo de Pichetto no movió la aguja. Lamentablemente no le dio bola nadie. Semejante voltereta del ex socio de Macri no pudo ni siquiera contra la supremacía mediática de la escribana de Adorni.
También Kicillof aportó lo suyo pero tampoco doblegó el efecto Adorni. Lo que hizo el gobernador de la provincia era para tapa: viaje a Madrid a boludear en una falsa Internacional Socialista con una comitiva digna de un monarca. Fueron Wado de Pedro, Trota, Valdez, Bianco, Rossi, Menéndez, Rey y muchos más. No está claro si viajaron a intercambiar ideas con los españoles o a invadirlos.
Incluso llevaron a Cecilia Nicolini, la mina que se ocupó del negocio de la vacuna Sputnik durante el gobierno de Alberto. Tal vez viajó para reclamar la segunda dosis que nunca llegó.
Pese a todo, el viaje de Kicillof tiene un punto a favor. Ahora que en España se puso de moda reivindicar la dictadura de Francisco Franco no viene mal una comitiva de sudamericanos que reivindique las dictaduras de Hugo Chávez y Fidel Castro.
La cuestión es que a pesar de lo divertida que resulta la gira europea del gobernador bonaerense, el tema no llegó a la tapa de los diarios y apenas hubo alguna que otra mención en la señales de noticias.
Transitamos un momento político raro en el que un departamento pedorro en Caballito de 150 metros cuadrados es más poderoso que cualquier otra cosa. Esto nos permite reflexionar sobre lo importante que es construir e infiltrar un Topo. El viejo truco del Caballo de Troya nunca falla.
Si bien este plan del kirchnerismo viene rindiendo sus frutos, también tiene alguna contraindicación: los escándalos de Adorni superan en repercusión a otros problemas del gobierno que tal vez sean más graves y que le podrían hacer más daño que Adorni. Nada es perfecto en esta vida.
Por ejemplo, el ministro Caputo sigue acuñando frases. Esta semana dijo: “Los próximos 18 meses van a ser los mejores que se hayan visto en las últimas décadas”. Esas son las cosas que todos esperamos que diga un ministro de economía para salir corriendo a encanutar todos los dólares baratos que se puedan comprar y minar la poca confianza que eventualmente hubieran construido. La memoria de los pueblos está mucho mejor impresa en el cerebro que la memoria de los dirigentes.
Justo en el mes en que la inflación supera el 3% mensual, esa frase era la frutilla del postre que necesitaba la oposición. Pero evidentemente dos jubiladas prestándole plata a Adorni pesan más que una pavada dicha por un ministro de la Nación.
A propósito de Caputo. Así como hace unos años lanzamos desde esta página el best seller “Alberto Fernández, de la A a la Z” con la selección completa de todas las pelotudeces que dijo el “expresidente” y fue todo un éxito, ya podríamos ir preparando “Luis Caputo, de la A a la Z”. Incluye grandes éxitos como “comprá campeón” o “las elecciones de 2027 van a ser un paseo en el parque”.
Por suerte todavía no se le ocurrió decir que Boca tiene ganada la Copa Libertadores porque seguro nos quedaríamos afuera en cuartos.
Remató la semana Kicillof diciendo que lo de YPF ya cicatrizó. Caramba. Puede ser que a él ya se le pasó el dolor, pero pensemos en el Fondo Burford, en los Eskenazi y sobre todo en la sospechosa figura que está detrás de todo esto, escondida detrás de testaferros. Daría la impresión que queda mucho culo por cicatrizar.
Culos que el caso Adorni no nos permiten ver con precisión.
En fin, hoy es domingo. Que el Topo no nos tape lo importante.
Vamos Boquita.
