
Hay muchas preguntas sin respuestas hasta ahora, ¿por qué pasó lo que pasó?. Resulta que hasta hace horas éramos la sorpresa mundial y de repente, somos racistas, delincuentes, criminales y antifútbol. Y el mundo habla y critica; aparece el actor español javier Bardem, elogiando el triunfo de la selección española sobre la Argentina porque según él, cualquiera que no fuera argentino querría eso porque Argentina es Milei y Milei está a favor de Netanyau que es un criminal de guerra y de Trump que según el actor, en Estados Unidos lo aborrecen porque solamente le interesa el dinero y matar gente. ¡Glup!..está mezclando los tantos y discriminando como un tonto. El actor de color Samuel jackson dice que la Argentina es el país más racista del mundo!!!!, por las dudas y por su seguridad le aconsejamos que nunca se le vaya a ocurrir visitar a la Argentina. Pero dejemos que el mundo hable y se desahogue, nos quedamos con la declaración de Lisandro Martinez; el jugador ha dicho algo certero: la caída de los grandes es la alegría de los mediocres.
Bajemos la persiana y charlemos entre nosotros, exclusivamente entre argentinos. La foto es de Messi llorando, también en otro artículo aparece Scaloni también llorando y hoy visitó su pueblo, le pidieron que se quede y nuevamente se largó a llorar. Los Argentinos somos llorones y muy «mameros», desde la cuna hasta la sepultura estamos detrás de la mami, la mamá, vamos a lo de la vieja, viejita y todos los seudónimos que se nos ocurra siempre postrados hacia la alegoría de nuestra madre. Pero la historia de la psicología social de los argentinos y que explica lo que pasó, comienza así, de esta manera.
Resulta que desde niños nos convertimos en Peter Pan, el niño que no quería crecer y su hermana Wendi después de haber sido abandonados por sus padres y sustituirlos por indios, bucaneros, piratas; racionalmente le dice al hermano..che, dejémonos de joder y volvamos a la realidad o sea, empecemos a crecer, de lo contrario toda la vida seremos niños; esto se llama Peterpanismo o el niño que no quería crecer. Ahora dejemos que Peter Pan decida y sigamos analizando.
Aquí y es un síntoma muy argentino desde siempre cuando somos niños queremos que nuestro padre sea el protector, el conductor y el que aporte para realidar nuestros sueños. Pero nuestra madre es la predilecta, para que ella..es ella, las mujeres madres las que materializando nuestros sueños, nuestros deseos y fortalece la vocación de grandeza que pretendemos que lo haga realidad. Ella debe potenciar y concretar con la ayuda de nuestro padre, esos deseos hasta exóticos que pretendemos desde la infancia. Si se dá, macanudo, pero no siempre es así. Entonces mientras crecemos, quizas ya en la adolescencia comienzan a fallar a no darse algunas cosas, porque para soñar primero hay que saber, y si no se concretan esos sueños, esos deseos, esos ideales, la vamos a culpar. Luego cuando somos mayores, nos integramos hacia varias generaciones con el ADN común (recordemos al negro Olmedo, en su personaje de estudiante crónico, cuando el padre reniega, y la madre lo sobreproteje, reiterando que le hará la papita pisadita, pisadita) mientras el tipo con la excusa de estudiar tiene mansa mina en su pieza. Porque queremos que nos den todo, y ahora, tiene que ser ya, eso es PENSAMIENTO MÁGICO, ya queremos las vacaciones de invierno, ya queremos tener un título pero si no estudiamos mejor. Un caso real en la Argentina es que escasean los investigadores porque al argentino no le gusta luchar, esperar, invertir, romperse el lomo; lo que queremos es viajar a Miami para ver el mundial y encontrarnos con miles de argentinos que viven allá, como todos los desparramados en el mundo a través de la diáspora argentina. Es tan inmenso y fértil la Argentina con 175 millones de hectáreas, los cuatro climas, la pampa más feraz del mundo, el mar argentino con las mejores especies, la cordillera con todos los minerales etc que nunca tenemos sentido de propiedad y nos esparcimos por el mundo.
Y resulta que como nuestros padres no nos dieron todo y de todo y ahora, lo quiero ya..ya…ya, entonces repetimos y chocamos contra la misma piedra de siempre. En este caso cada cuatro años, aparecen los mundiales y si no los ganamos para demostrar que somos los mejores, los más potentes, los más educados, los más buenos, por la personalidad vicaria para sentir lo que dicen de nosotros y no importandonos lo que somos, aprovechamos estos eventos..cómo?
nos fabricamos un AVATAR ( CARICATURA SUSTITUTIVA) que reemplaza a los padres, para exigirle a esta supuesta divinidad que nos represente y que ahora, ya, sin esfuerzo ni espera nos haga realidad lo que alguna vez soñamos y no alcanzamos salvo la manifestación simbólica de la copa del mundo. Es lo que ha pasado ahora, les exigimos al seleccionado que no demore, que nos reivindique, que ganemos simbólicamente la guerra de las Malvinas, porque para eso Diego Maradona les propinó a los ingleses el mejor gol de todos los tiempos. Por ejemplo. Pero que nos traigan siempre la copa, para eso los interpretamos como «AVATAR»…nada de subcampeones, esos son los primeros de todos los perdedores, queremos que la vieja o esta caricatura sustitutiva nos haga felices para no sentirnos abandonados como Peter Pan. Somos niños..mal criados..Julian Marías en una entrevista de Luis Eduardo Meglioli..le susurró..USTEDES SON MUY PENDEJOS….
Como los muchachos no ganaron la copa, se ponen a llorar, el técnico llora, Aimar vive llorando, todos lloramos cuando ganamos por emoción y cuando perdemos por decepción y ya estamos pensando en el próximo mundial. como ese niño que ya está pensando que lo reelijan presidente en el año próximo.
Pensemos, trabajemos, sepamos sembrar y esperar, seamos alguna vez nosotros y no lo que piensan de nosotros, para no depender del mundo que hoy nos cocina con difamaciones injustas, porque no deberían negar la envidia de no haber tenido los dos mejores jugadores del mundo. Algo, alguien le hemos aportado al futbol mundial, pero como creen que debemos ser sudacas toda la vida, entonces quien es racista y discrimina?…Mr Jackson…que de paso siempre fue un actor de segunda y nunca ganó un Oscar y se da el lujo de descalificarnos.
Goethe…»lo cercano siempre se nos aleja». La copa, la mamita y el mejor intérprete, se hizo un congreso cuando estaba vivo, Alberto Olmedo, el más nítido reflejo de la identidad de los argentinos. y…tambien somos hormonales, frívolos, padecemos ausencia de solidaridad, idólatras, fanfarrones y buenos amigos.
jcm
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