
Qué pasaría si San Juan recibe casi seis veces más agua que lo habitual
La enorme cantidad de nieve acumulada en la Cordillera abrió escenarios muy distintos para el próximo año hídrico. El director de Hidráulica explicó en Off the Record cómo se manejaría semejante volumen, qué papel tendrán los diques y por qué las lluvias generan especial preocupación.
Viernes, 02 de octubre de 2026 a las 10:31Compartir
José María Ginestar, director de Hidráulica

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Después de años marcados por la sequía, San Juan podría encontrarse frente a un escenario completamente diferente: tener que administrar una cantidad de agua muy superior a la acostumbrada. La nieve acumulada en la Cordillera es importante y, aunque todavía faltan mediciones fundamentales, desde Hidráulica ya trabajan sobre distintos escenarios para anticiparse al próximo deshielo. José María Ginestar, director de Hidráulica, pasó por Off the Record, por Tiempo Streaming, y puso números a esas posibilidades.

Hay una distinción fundamental: las estimaciones vinculadas a las mediciones actuales permiten trabajar con un escenario mínimo de alrededor de 2.000 a 2.100 hectómetros cúbicos, aproximadamente tres veces los 700 hm³ con los que terminaría el actual año hídrico. Pero existe también un escenario estadístico de máxima, basado en antecedentes históricos, que lleva la cifra hasta aproximadamente 4.000 hm³.
Es este último escenario el que supondría recibir casi seis veces el agua del actual año hídrico. Sin embargo, Ginestar aclaró que no se trata de una proyección confirmada, sino de una posibilidad estadística comparable con períodos extraordinariamente húmedos, como el registrado entre 1980 y 1984.
¿Puede San Juan manejar semejante cantidad de agua? La respuesta depende menos de la cantidad total que de cómo y cuándo llegue.
“Si me decís: ‘Yo te divido los 4.000 en 365 días’, firmo que sí”, graficó Ginestar. El problema aparecería si una parte importante del agua llegara concentrada durante diciembre y enero, en pleno deshielo.
Según explicó, mientras los caudales se mantengan hasta tres o cuatro veces por encima de los actuales, en torno a los 150 o 200 metros cúbicos por segundo, la operación puede realizarse con relativa tranquilidad. Por encima de esos valores, el manejo comienza a ser más complejo y podrían necesitarse otros sistemas de descarga de los diques.
San Juan cuenta a favor con su infraestructura hídrica y sus embalses, que permitirían contener parte del deshielo. Pero el objetivo no será simplemente guardar toda el agua posible.
Incluso en el escenario mínimo, Ginestar aseguró que habría agua suficiente para cubrir distintas necesidades: una parte podría destinarse al riego, otra almacenarse en los embalses como reserva para futuros años secos y otra utilizarse para recargar los acuíferos.
La estrategia para esto último sería liberar cantidades relativamente pequeñas durante períodos prolongados. Los especialistas consideran más efectivo mantener, por ejemplo, unos 20 m³ por segundo circulando durante más tiempo que liberar grandes cantidades de golpe.
La intención sería avanzar con esa recarga mientras los embalses permanecen en una cota de seguridad, evitando llenarlos completamente demasiado temprano y conservando capacidad para recibir el agua que posteriormente llegue desde la montaña.
Ginestar aseguró además que, con el escenario mínimo que actualmente manejan, los acuíferos podrían recargarse en su totalidad y los diques quedar llenos para comenzar el siguiente período.
Pero el deshielo no es la única variable bajo observación. De hecho, Ginestar aseguró que las lluvias intensas del verano son uno de los fenómenos que más preocupa.
La importante acumulación de nieve durante el invierno refuerza, según explicó, un escenario climático en el que podrían producirse precipitaciones fuertes durante los próximos meses. Y las lluvias que ya ocasionaron inconvenientes durante años secos podrían generar mayores problemas en un año húmedo.
Por eso la Provincia trabaja preventivamente a través del Comité Provincial de Respuesta a la Emergencia (COPRE). Hay maquinaria pesada distribuida en distintos puntos de San Juan, entre ellos Iglesia, Calingasta, Zonda, Ullum y Sarmiento, realizando defensas, manteniendo estructuras existentes y trabajando sobre los cauces.
La preocupación está puesta especialmente en evitar que las crecidas encuentren ríos o canales sin capacidad suficiente para conducir el agua. Pese a la magnitud de las cifras, todavía queda un paso fundamental antes de tener un panorama mucho más preciso: medir la nieve acumulada en alta montaña.
Hidráulica trabaja en la contratación de un helicóptero especial para realizar el relevamiento. La cantidad de nieve acumulada complicó incluso las mediciones habituales: Ginestar señaló que existen sectores con alrededor de seis metros y estaciones que quedaron directamente cubiertas.
Por eso, los cerca de 4.000 hm³ deben entenderse como un escenario estadístico de máxima y no como una cantidad de agua que necesariamente vaya a recibir San Juan. Las mediciones disponibles permiten trabajar con un escenario bastante más concreto de alrededor de 2.000 a 2.100 hm³, igualmente extraordinario frente a los aproximadamente 700 del período que termina.
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