
Tiroides: tres mitos y el riesgo del sobrediagnóstico
En el Día Mundial de la Tiroides, especialistas despejan dudas y desmitifican ideas erróneamente arraigadas.
Hoy es el Día Mundial de la Tiroides. Foto Shutterstock.
Muchas son las ideas erróneas que circulan en torno a la glándula tiroides. Tanto en ámbitos profesionales, como en redes sociales y hasta incluso en pacientes, que llevan sus dudas al consultorio.
En el Día Mundial de la Tiroides, tanto los mitos ligados a la alimentación como ecografías y controles innecesarios y el sobrediagnóstico; son puestos en cuestión por expertos vinculados al área.
Sobrediagnóstico
Antes de hablar de los mitos ligados a las alteraciones de la glándula tiroides, desde el Hospital Universitario Austral proponen poner en escena una dimensión macro: la inconveniencia de realizar estudios y controles innecesarios tras hallazgos ocasionales.
Y es que según describen, en los últimos años, la tiroides comenzó a aparecer con mayor frecuencia en estudios médicos realizados por otros motivos, como puede ser una ecografía de rutina, control general o incluso un chequeo preventivo; que pueden revelar la presencia de un nódulo.
Ahora bien, a partir de ese hallazgo, suele iniciarse un recorrido que implica la realización de nuevos estudios, controles periódicos y, en algunos casos, derivaciones que no siempre resultan necesarias. En línea con lo que plantean guías internacionales, este esquema está siendo revisado y cuestionado, alertan.
“Estamos viendo un aumento en la cantidad de ecografías tiroideas solicitadas sin una indicación clínica clara”, señala Ana Voogd, jefa del servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello de esa institución. “Eso muchas veces inicia una cadena de estudios y decisiones que no aportan beneficios reales al paciente”, dijo.
Suscribite a Buena Vida
Cada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá.
Y el problema se genera cuando el sistema de salud se ve saturado, y se le resta tiempo y calidad en la atención a cuadros que sí lo necesitan, para atender consultas que en muchos casos generan estrés al paciente, pero no revisten gravedad alguna. Mayor capacidad diagnóstica no implica necesariamente un aumento en enfermedades relevantes, sostienen.
En diálogo con Clarín, Jorgelina Guerra, jefa del servicio de Endocrinología y miembro del Departamento de Tiroides de la Sociedad Argentina de Endocrinología, dice: “Una gran proporción de los nódulos tiroideos son benignos y nunca van a generar síntomas ni complicaciones. El problema es que, una vez detectados, muchas veces se sobreestudian y se sobrecontrolan”, agrega.
Este fenómeno, conocido como sobrediagnóstico, describe la identificación de alteraciones que no hubieran tenido impacto en la salud si no se descubrían. En efecto, solo “entre el 5 y el 15 % de los nódulos resultan ser malignos”.
En cambio, “los nódulos tiroideos benignos son muy frecuentes y pueden afectar hasta al 60% de la población general. Y más del 90% son clínicamente indolentes, pese a su alta prevalencia”, aclara, y añade que “en cuanto a su evolución, cerca del 70% de los nódulos permanecen estables durante años, un 18,5 % disminuye de forma espontánea y solo un 15,4 % muestra crecimiento”.
Hipotiroidismo: tres mitos vinculados a la alimentación
Por su parte, Virginia Busnelli, médica especialista en nutrición, experta en obesidad y presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, cuenta que, de manera cada vez más recurrente, escucha en el consultorio mitos que rodean a esta glándula y a la alimentación.
Estos mitos suelen aparecer ante un diagnóstico de hipotiroismo. “La tiroides es esa glándula en forma de mariposa que tenemos en el cuello y que, aunque pequeña, tiene un rol enorme: regula nuestro metabolismo, nuestra temperatura corporal, nuestra energía, y hasta el funcionamiento del corazón, los intestinos y el sistema nervioso. Cuando produce menos hormonas de las que el cuerpo necesita, aparece el hipotiroidismo”, explica la autora de ¿Es estrés o tu tiroides?
Muchas son las ideas erróneas que circulan en cuanto al hipotiroidismo. Foto Shutterstock.
Y añade que esto puede manifestarse de maneras muy diversas, como cansancio, sensación de frío, caída del cabello, piel seca, o cambios en el peso.
“Se trata de una condición compleja, que requiere diagnóstico, tratamiento médico y seguimiento”, dice, contraponiendo esta perspectiva con aquella que suele circular en redes sociales, por ejemplo, prohibiendo algunos alimentos, lo cual confunde y aleja a las personas de un correcto tratamiento.
A continuación, los tres mitos vinculados a la alimentación identificados por Busnelli.
Mito 1. Tengo la tiroides alterada, necesito una dieta especial
“No existe una alimentación específica capaz de curar el hipotiroidismo ni de reemplazar el tratamiento médico. Y seguir una dieta estricta no ayuda, sino que puede ser contraproducente: las dietas muchas veces deterioran la relación que tenemos con la comida, y esa relación importa tanto como lo que comemos”, advierte.
Y propone mantener una alimentación saludable, “que no es lo mismo que una dieta”, aclara, sino hacer hincapié en la calidad de los alimentos, aunque también en el contexto, la relación con la comida, analizando si prima o no la culpa y la restricción. “Comer saludable no es solo qué comemos, sino también cómo, cuándo y desde qué lugar emocional lo hacemos. Esa alimentación saludable, variada y amable con tu cuerpo, es la que acompaña cualquier tratamiento y mejora tu calidad de vida. No una dieta de moda, no un alimento mágico, no una lista de prohibidos”, analiza.
Mito 2. Con hipotiroidismo, no puedo comer fibra
Según la especialista, esta idea errónea opera en la primera comida del día: el desayuno. “La fibra es un componente de los alimentos de origen vegetal que nuestro cuerpo no digiere. La encontramos en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos. Es fundamental para la salud intestinal, y en Argentina consumimos mucho menos de lo recomendado.”
Por eso, eliminarla de alguna comida del día tiene un impacto negativo en nuestra salud, sostiene.
Advierten por el sobrecontrol de nódulos benignos. Foto: iStock Photos
Sin embargo, ¿tiene este mito algún anclaje? “La levotiroxina, la medicación base del hipotiroidismo, necesita ciertas condiciones para absorberse correctamente: estómago vacío, con al menos 4 a 6 horas de ayuno previo, y tomarse con agua. La fibra, si se consume muy cerca de la pastilla, puede dificultar esa absorción. Pero esto no significa eliminarla de tu dieta”, señala.
Y añade que no necesariamente se debe ingerir todo el desayuno al levantarse: “Podés tomar la levotiroxina, esperar 30 minutos y, si tenés hambre, empezar con algo, como una fruta. El desayuno más completo, con tostadas integrales, avena o semillas, puede venir un rato después”, propone.
Mito 3. Tengo hipotiroidismo autoinmune, tengo que dejar el gluten
“Este mito se expandió muchísimo en redes y genera restricciones innecesarias, costosas y difíciles de sostener en muchas personas”, dice Busnelli.
Y explica: “El gluten se encuentra principalmente en trigo, cebada y centeno. La avena merece una aclaración aparte: puede estar contaminada durante su procesamiento y, en Argentina, forma parte de la referencia práctica del sin TACC”.
En personas sin celiaquía, alergia al trigo u otro trastorno relacionado al gluten, las proteínas que lo componen pasan por el intestino y se eliminan normalmente, dice. “No hay evidencia científica suficiente para indicar una alimentación libre de gluten como tratamiento del hipotiroidismo autoinmune”, manifiesta.
Sin embargo, hace un contrapunto: “La tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad celíaca son ambas enfermedades autoinmunes y, cuando existe una, hay algo más de probabilidad de desarrollar otra. Por eso, si tenés Hashimoto, puede tener sentido que tu médico evalúe si también hay celiaquía”, admite.
“Pero eso es muy diferente a eliminar el gluten por las dudas. Y hay algo más… sacar el gluten antes de tener un diagnóstico correcto puede enmascarar una celiaquía y dificultar que se diagnostique a tiempo. Por eso es tan importante tener cuidado con los mensajes que circulan en redes prometiendo soluciones mágicas”, concluye.
Y cierra: “Nadie puede ofrecerte una intervención generalizada sin conocerte, sin saber tu historia. Las recomendaciones individuales se hacen en el consultorio, con un profesional que se base en evidencia y te trate como lo que sos: un caso único”.
